LUTO CARECE DE OTRAS VAINAS – CRÍTICA SOBRE LA EXPOSICIÓN EN PROARTES, NOVIEMBRE 2012.

LUTO CARECE DE OTRAS VAINAS – CRÍTICA SOBRE LA EXPOSICIÓN EN PROARTES, NOVIEMBRE 2012.

Una crítica a estas piezas gira en torno al uso superficial de los iconos de Cali. Ya que una cosa es saber traducir los imaginarios y el “Common Sense” de nuestra sociedad y otra cosa es poner el cerro de las tres cruces, cristo-rey y el chontaduro como alusiones tan superficiales que NOS CONVERTIMOS EN EXTRANJEROS EN NUESTRA TIERRA, incapaces de ver más allá; Parecemos gringos comprando cholaos.

El artista debe ser traductor del imaginario de la ciudad. El artista siente la brisa de la ciudad, una atmosfera que encierra una de las paradojas más grandes del arte: que es tan local y tan particular, que es universal y humano.

Luto carece de otras vainas.

Dibujos, afiches y otras vainas que no son otras vainas; El artista ha consagrado un estilo gráfico que lo acerca al diseño y nos expone unas piezas de muy buenos terminados, excelente ejecución y técnica. Es particularmente sui generis en Cali, ya que se ha visto la tendencia a “superar y evitar” el arte tradicional, la ilustración y la presentación en formatos tan “banales” como el afiche y el marco. Con esto quiero decir que vivimos un momento de intentos desesperados de crear arte, y con ello evidenciamos la insinceridad de ciertos creadores; Neurosis. Obviamente la noción de arte tradicional es tan traicionera como vacía, el temor a la ilustración que heredamos del conceptual se está superando y hoy se ha visto que los soportes “Exóticos” se agotan. ¿Qué queda detrás de todo ello?, pues procesos de creación, independientemente de su trascendencia son llevados a cabo. Lo vemos a diario en el arte internacional, pequeñas metáforas, obras extraordinarias en su simpleza. Las piezas de Luto son un afortunado proceso y lo más importante es que mantienen una coherencia temática. Aún sin poder llamarle estilo, vemos piezas consecuentes.

“Y más”.

El menú del día, las tiendas, las misceláneas, las comidas rápidas, las papelerías, ponen en sus avisos la expresión “…Y ALGO MÁS” en el mejor de los casos, o “alguito más” o “y mucho más”; en sus avisos incluyen la promesa de venta de lo indeterminado: aquello que no se buscó, pero que se encontró: la mejor de las compras. En el caso del volante de la exposición de Luto se prometen otras vainas, cosa que no se cumple.

Es sabido que el artista reparte mucho de su producción gráfica, que usa la distribución de publicaciones masivas y sus composiciones o diseños existen en su reproducción. El comic, de dónde saca muchas convenciones para sus piezas, el afiche, la revista (quizá haya que dejar de decirle FANZINE a todo eso) los personajes que desarrolla son testimonio de una práctica abierta y masiva; y la verdad pensé que durante la inauguración iba a repartir revistas o dibujos de su creación, como en otras oportunidades.

La gráfica.

A primera vista fue una exposición simple; sin embargo rescato la limpieza de sus piezas, la ejecución de la ilustración, que más que conceptos o discursos profundos del arte, tienen más bien una configuración local de diversas convenciones y herramientas propias del mundo de la gráfica.

Las convenciones tradicionales del comic se conjugan con los iconos y algunos de nuestros imaginarios caleños; A mi modo de ver, es muy necesario pensar el arte, pero también es necesario que existan artistas dedicados a trabajos coherentes, pues quiero pensar que su ilustración no debe quedar por fuera, por ser ilustración; Luto ha manejado una especie de línea que se ha relacionado con la creación de su Cine Club; No hay un límite que separe la imaginación y su práctica como artista del cine que ve; no hay una distancia entre sus gustos cinéfilos y lo que hace y por ello creo que disfruta realmente de lo que hace. El cine le da herramientas visuales, narrativas e incluso de estilo; Sus cuadros son por ello piezas refrescantes, muy bonitas además y con un sentido del humor en base al eje de oposición: FAMILIAR/NO FAMILIAR (¿cine?), incluso gira sobre la contradicción NIÑO/ADULTO, MONSTRUO/NORMAL. Cabe anotar que estos ejes son tópicos tocados por la producción del artista y que dejo por fuera el concepto de “Irreverencia”; noción sobre-dimensionada e incluso mal usada.

Muchos de los muchachos de la ciudad tienen una relación con la sociedad que les hace creer ser irreverentes, cuando la verdad nada de ello ocurre. Hoy la irreverencia sería altamente anti-social y delincuencial (el caos), por eso los irreverentes de hoy están en la periferia que Cali se ha empeñado en negar. Pero no me salgo más del tema.

Gringos comprando cholaos.

Una crítica a estas piezas y en general a muchos diseñadores que actualmente se gradúan en la ciudad es que usan superficialmente los iconos de Cali. Ya que una cosa es saber traducir los imaginarios y el “Common Sense” de nuestra sociedad y otra es poner el Cerro de las Tres Cruces, Cristo-Rey y el Chontaduro como alusiones tan superficiales que NOS CONVERTIMOS EN EXTRANJEROS EN NUESTRA TIERRA, incapaces de ver más allá; Parecemos gringos comprando cholaos.

El artista debe ser traductor del imaginario de la ciudad. El trabajo de Luto, que lleva bastante tiempo mirando hacia afuera, empieza a mirar pa´dentro, pero le falta bastante para llegar a sentir esa brisa, una atmosfera que encierra una de las paradojas más grande del arte: que es tan local y tan particular, que es universal y humana.

Familia.

Escandalizados trabajadores sociales y pequeños psicólogos recomiendan tener cuidado con el cine que se consume; cineastas preocupados por la moral edifican peliculitas de sello colombianas que buscan crear conciencia. Todo el mundo busca educar a todo el mundo, aconsejan, censuran, crean películas con fines morales, pequeños héroes que sonríen cuando compran un Yogurt simplemente porque en la caja registradora dice sonríe. Luto nos muestra otro cine, un cine que no quiere educar a nadie, un cine de consumo, como un perro caliente o un chorizo santarrosano; creo que es un lujo que uno debe darse, disfrutar de la recursividad del Serie B, de las temáticas superficiales, del absurdo y los héroes torpes. Aunque no sobra anotar que en muchas ocasiones lo superficial son nuestros ojos y no lo que vemos.

El logotipo de familia es la pieza que más expone la intención de artista, el juego entre el monstruo y el normal, entre el ciudadano bien y el ciudadano mal. El monstruo quizá ya no sea como lo pintan. Pero de todas formas es un buen logotipo. No quisiera saber que es un papel higiénico malo, en el mundo revés.

Conclusiones.

No hay última palabra. Hay unas piezas, huella de un proceso del artista que durante algunos años ha evolucionado en el uso de la gráfica y la técnica. El uso de nociones del diseño gráfico y la apertura al público que maneja como artista le hacen un personaje exótico tanto en su cine club como en su vestimenta. No sobra decirle que a veces no es suficiente con ello, quizá el trabajo continuo, en un medio tan problemático como este (el del arte), le lleve hacía un desarrollo conceptual más profundo o pertinente. Que siga dibujando. Me gustó mucho el nuevo logo de FAMILIA, le  felicito por el grado.

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